jueves, 6 de enero de 2011






Información tomada de:http://www.leonismoargentino.com.ar/INST256.htm



Recopilado por varios

LA HONESTIDAD
Con toda seguridad, una de las cualidades que más buscamos y exigimos de las personas es la honestidad. Este valor es indispensable para que las relaciones humanas se desenvuelvan en un ambiente de confianza y armonía, pues garantiza respaldo, seguridad y credibilidad en las personas.

No debemos olvidar que, los valores deben primero vivirse personalmente, antes de exigir que los demás cumplan con nuestras expectativas.

Recordemos que el valor de la honestidad:
Es una forma de vivir congruente entre lo que se piensa y la conducta que se observa hacia el prójimo, que junto a la justicia, exige en dar a cada quién lo que le es debido.

La persona que es honesta puede reconocerse por:
- Ser siempre sincero, en su comportamiento, palabras y afectos.
- Cumplir con sus compromisos y obligaciones al pie de la letra, sin trampas, engaños o retrasos voluntarios.
- Evitar la murmuración y la crítica que afectan negativamente a las personalidad de los demás.
- Guardar discreción y seriedad ante las confidencias personales y secretos profesionales.
- Tener especial cuidado en el manejo de los bienes económicos y materiales.

Parte importante de nuestro esfuerzo personal para mejorar este valor, es reflexionar en nuestra actitud habitual hacia la honestidad:
- ¿Aprovecho el tiempo trabajando con intensidad? y profesionalmente evito aparentar ocupación para no recibir llamadas de atención?
- ¿Cumplo con la promesa de no revelar confidencias recibidas, sean personales o profesionales?
- ¿Evito aprovecharme de la ignorancia, el descuido, las debilidades o el exceso de confianza de los demás?
- ¿Devuelvo con oportunidad y en buen estado, todo lo que he recibido en préstamo?
- ¿Reparo el daño causado a los bienes ajenos por mi descuido o pereza?
- ¿Rechazo toda murmuración o comentarios que afecten a la reputación de los demás?
- ¿Procuro hablar siempre bien de las personas?
- ¿Es mi comportamiento igual con todas las personas y en todo lugar?

Para vivir con más cuidado y esmero el valor de la honestidad, es de gran utilidad poner en práctica las siguientes acciones:
- Debes ser fiel a tus promesas y compromisos por pequeños que puedan parecer.

- Lleva con claridad el manejo que haces del dinero, sin buscar quedarte con una parte alterando las cuentas, inventando gastos o argumentando extravíos.

- Si adquieres una deuda págala con oportunidad. No te escondas ni te molestes por el cobro, pues en justicia debes cumplir con ese compromiso.

- Aléjate de la pereza y cumple con tus deberes, así no tendrás necesidad de dar pretextos o mentir para encubrir tu falta de responsabilidad.

- Habla siempre con la verdad. No inventes ni exageres cosas sobre tu persona o sobre los demás. Lo mismo ocurre ante los problemas, situaciones laborales o de la vida cotidiana.

- No reveles aspectos negativos de la personalidad de los demás, aunque no te hayan pedido guardar el secreto, pues podrías caer en la murmuración, calumnia o difamación.

- Acepta serenamente los errores y fallas que has cometido, así como sus consecuencias; rectifica, y si es necesario, pide disculpas.

- Evita criticar negativamente las normas que existen en tu trabajo, la escuela o cualquier lugar, con personas ajenas y con poco conocimiento de las circunstancias. Dirígete al encargado, directivo o autoridad correspondiente.

- No tomes ni utilices los bienes ajenos sin la aprobación del legítimo propietario, aunque exista mucha confianza.

- Utiliza con propiedad los instrumentos de trabajo que están bajo tu responsabilidad.

- Demuestra respeto y fidelidad a tu cónyuge, evitando cualquier forma de coquetería o excesiva confianza con personas del sexo opuesto. El engaño también es incorrecto en el noviazgo.

La persona honesta, por sí misma, es garantía de fidelidad, discreción, trabajo profesional y seguridad en el uso y manejo de los bienes materiales.

Por el comportamiento serio, correcto, justo, desinteresado y con espíritu de servicio que adquirimos mediante la honestidad, esta se convierte en uno de los valores más importantes para el perfeccionamiento de nuestra personalidad.

Cuando un ser humano es honesto se comporta de manera transparente con sus semejantes, es decir no oculta nada, y esto le da tranquilidad.

Quien es honesto no toma nada ajeno, ni espiritual ni material: es una persona honrada.

Cuando se está entre personas honestas cualquier proyecto humano se puede realizar, y la confianza colectiva se transforma en una fuerza de gran valor.

Ser honesto exige coraje para decir siempre la verdad, y obrar en forma recta y clara.

«PARA SER HONESTOS»

a.- Conozcámonos a nosotros mismos.

b.- Expresemos sin temor alguno lo que sentimos ó pensamos.

c.- No perdamos nunca de vista la verdad.

d.- Cumplamos nuestras promesas.

e.- Luchemos por lo que queremos jugando limpio.

«LA DESHONESTIDAD»

Cuando alguien miente, roba, engaña ó hace trampa, su espíritu entra en conflicto, la paz interior desaparece y esto es algo que los demás perciben porque no es fácil de ocultar.

Las personas deshonestas se pueden reconocer fácilmente porque engañan a los otros para conseguir de manera abusiva un beneficio.

Es muy probable que alguien logre engañar la primera vez, pero al ser descubierto será evitado por sus semejantes ó tratado con precaución y desconfianza.

«OBSTÁCULOS PARA LA HONESTIDAD»

a.- La impunidad que demuestra que se pueden violar las leyes y traicionar los compromisos sin que ocurra nada.

b.- El éxito de los "vivos" y los mentirosos, que hacen parecer ingenuas a las personas honradas y responsables, pues trabajan más y consiguen menos que aquellas que viven de la trampa.

c.- La falta de estímulos y reconocimientos a quienes cumplen con su deber y defienden sus principios y convicciones a pesar de las dificultades que esto les pueda acarrear.

El siguiente texto es tomado de:http://promovervalores.wordpress.com/2010/02/22/ensenar-valores-humanos-en-la-escuela/
Enero 6 de 2011.



Enseñar valores humanos en la escuela

¿Cómo se relaciona la educación con la enseñanza de valores?
Como sabemos todos convive permanentemente un gran desacuerdo entre los que defienden la inclusión de los valores humanos y los que no dentro de la enseñanza escolar en cualquiera de los niveles.

Para analizar ambas posiciones propongo encontrar la relación objetiva entre la educación y la enseñanza de valores, por lo cual se hace necesario revisar cuál es la finalidad de la educación y qué significa educar.

Creo en primer lugar que se sostiene un gran esfuerzo por enseñar y se retira la vista de lo aprendido realmente. En ese sentido la educación ha perdido un referente irreemplazable, porque que es necesario considerar cambios, a partir de los resultados obtenidos en quienes es depositado un gran trabajo, los alumnos. Y últimamente los alumnos no aprenden lo suficiente, ni ganan las habilidades necesarias. Entiendo que si no hay modificación en el haber de conocimientos y habilidades, no hubo aprendizaje por más esfuerzo que se haya hecho por enseñar. Y la educación de por sí debe mostrar tal resultado positivo, para no carecer de sentido ni significado.

La gran pregunta es ¿Ha logrado la educación con sus métodos y alcances tradicionales cumplir finalmente su objetivo?

Reviso entonces tal finalidad que es básicamente que los alumnos aprendan, desarrollen habilidades, ganen en capacidades y alcancen un desarrollo y formación integral como seres humanos, incluyendo los aspectos: físico, intelectual, afectivo, social y moral. Quién no recuerda a la hora de hacer el profesorado, de cuántas maneras se nos ha enseñado esto mismo, desde la óptica de la filosofía y la psicopedagogía atendiendo a toda la problemática educativa que se presenta aún en las escuelas, con un enorme margen de problemas ganados a través de los cambios sociales.

Así de amplia es la finalidad que persigue la educación, responder a la humana necesidad de conocer, aprender, descubrir, saber, preguntar, mejorar, aspirar y alcanzar. Para lo cual estamos los educadores, para guiar todo este aprendizaje y adquisición de habilidades.

¿Y cómo que los valores humanos no son necesarios? ¿Cómo puede alcanzarse todo esto sin conocer las virtudes, las cualidades y capacidades más elementales que hacen a cada ser humano factible acceder a su desarrollo integral?

¿Cómo puede la educación separarse de la enseñanza moral que hace al individuo y que sostiene y fundamenta la misma educación?

Tal es el estado en el que la encontramos, pidiéndole prestado información al conocimiento y trasladándoselo a los alumnos, sosteniendo así un bonito sistema de información y no un sistema de educación verdadero.

Cuando logramos como educadores integrar seriamente una cantidad de valores, interactuando desde los mismos, se completa naturalmente incluso la forma de enseñar, y la forma de aprender realmente. Cambia la manera de brindar y enseñar contenidos en particular, y también cambia la actitud en la que se recibe y se produce el aprendizaje.

No podemos dejar de cuidar la calidad en la forma de dar nuestras clases y enseñar el conocimiento que esperamos aprehendan para sí nuestros alumnos, entendiendo nosotros que hay mucho más que el contenido en sí e invitando a descubrir todo lo que el mismo proyecta.

Qué es educar entonces, sino enseñar y asegurarse de que tal aprendizaje se haya producido.

Puede fragmentarse el conocimiento en general para su estudio, matemática, historia, literatura, filosofía, incluso los valores éticos y morales, pero a la hora de construir la formación integral, todos deben ser entregados con la misma importancia.

Volviendo al principio: ¿cuál es la relación de la educación con la enseñanza de valores humanos?. Desde donde se ve son la misma cosa, una no puede, ni debe, existir sin la otra.

La importancia de enseñar valores

http://www.eliceo.com/libros/la-ensenanza-de-valores-en-la-escuela.html

jueves, 12 de junio de 2008

Guardar al archivo personalImprimirEnviar a un amigoDisminuir TextoAumentar Texto

Una base para dos

La alianza con Estados Unidos ha sido perjudicial para Colombia en todos los campos, pero beneficiosa para la derecha que hoy representa Uribe.

Por Antonio Caballero
Fecha: 06/07/2008 -1362
Revela la revista Cambio que los militares norteamericanos, en vista de que el año que viene tienen que abandonar su base de Manta, en el Ecuador, han decidido reemplazarla por la de Palanquero, en Colombia. Así fue anunciado por el embajador de Estados Unidos en Bogotá, William Brownfield: "Hay posibilidades en la República de Colombia, sin duda alguna. Nuestro gobierno podría proponer y el anfitrión decidirá si permite este tipo de colaboración".

La base de Palanquero presentaba en principio un problema técnico: estaba "descertificada" por el gobierno de Washington porque desde ella se violaban los derechos humanos. Pero dice el embajador que ya no, que ahora está limpia, y que por consiguiente ya la puede ocupar su país. Y suena como un chiste bobo de los que han hecho tan popular a Brownfield entre los periodistas de la farándula esto de vetar bases extranjeras por cuenta de los derechos humanos, cuando donde más se violan es en las bases norteamericanas en el extranjero, limbos jurídicos dedicados a la rutinaria tortura de prisioneros clandestinos. Pero bueno. El caso es que, salvado ese obstáculo de la descertificación hipócrita, ya puede Palanquero entrar a ocupar un lugar "orgullosamente colombiano" entre, digamos, Guantánamo en Cuba, Bagram en Afganistán, y Diego García en las posesiones británicas del océano Índico, para mencionar sólo las tres más sórdidamente célebres de las bases-cárceles que ha instalado el gobierno norteamericano en medio mundo (y fuera del territorio norteamericano, para no tener que respetar sus propias leyes).

La explicación de la "recertificación" podrá ser un chiste cínico del embajador Brownfield, pero la base va en serio: si la anuncia, es porque va a instalarse. El Ministro colombiano de Defensa ya la ha negado dos veces: ¿qué más confirmación quieren ustedes? ¿Una negativa formal del presidente Álvaro Uribe, de esas que él llama pomposamente in limine, como las de su candidatura? No es necesaria. La base se nos vino encima.

PUBLICIDAD
¿Para qué? Desde el punto de vista de los Estados Unidos no hay misterio, y se puede decir a la manera chistosa del embajador Brownfield: para defender los derechos humanos. Con ese pretexto en la boca, la gran superpotencia ha fajado el planeta con un cinturón de acero de bases militares instaladas en un centenar de países de todos los continentes: desde España hasta el Japón, desde Islandia hasta el África del Sur, desde las Filipinas hasta El Salvador. Se trata de tener presencia global y capacidad de intervención militar rápida en cualquier parte del mundo, dentro de la doctrina de las "dos guerras y media" que elaboró el Pentágono hace treinta años. Aunque se pierdan, como se están perdiendo la de Irak y la de Afganistán. Como diría el olímpico barón de Coubertin, "lo importante no es ganar sino participar": hace ya medio siglo el presidente Dwight Eisenhower denunció (discretamente: en su discurso de despedida) que el poder interno y externo del "complejo militaro-industrial" que domina los Estados Unidos necesita que haya guerras permanentes. Aunque se pierdan.

Y eso explica también el punto de vista de Colombia (quiero decir: del gobierno de Colombia) con respecto a la base de Palanquero. Su interés es doble: estratégico y táctico. En lo estratégico sirve para reforzar la tradicional alianza que ha existido, tácitamente desde la compensación del robo de Panamá en 1910 y oficialmente desde la Conferencia Panamericana de Bogotá de 1948 y su 'bogotazo' incorporado, entre los Estados Unidos y Colombia. Alianza que, como muestra la historia, ha sido gravemente perjudicial para Colombia en todos los campos imaginables, pero muy beneficiosa para determinados sectores sociales: los de la derecha política, económica y financiera que hoy representa el gobierno de Uribe. Y en lo táctico, la base de Palanquero sirve para darle respaldo a ese mismo gobierno en las dos guerras que libra: contra el narcotráfico y contra la subversión que ahora recibe el nombre de terrorismo.

Aunque no sé si no es abusar de las palabras llamar "táctica" a una guerra que dura ya treinta años, y a otra que ya lleva cincuenta.

Esas dos guerras son por supuesto, en su mayor medida, resultado de la misma perniciosa alianza que en la teoría, pero no en la práctica, contribuye a solucionarlas. Y ambas están perdidas. La del narcotráfico de manera de sobra evidente hasta para el más ciego: crece el consumo, crece la producción, crece el tráfico, crece la destrucción. Y las destrucciones (morales, ecológicas, etc.) generan nuevas destrucciones, y los muertos nuevos muertos. Hasta el punto de que los daños que provoca la guerra son mayores que los que provocan el tráfico y el consumo mismo, y no se restan de ellos sino que se les suman, y de contera ayudan a mantener próspero el negocio. Un negocio que sin duda desbarata a Colombia, pero da jugosos réditos, políticos y económicos, a los Estados Unidos: a sus bancos, al Tesoro federal, a la DEA, al Departamento de Estado que lo utiliza como un látigo. Y en cuanto a la otra guerra, la dirigida contra la subversión, el hecho de que se haya perdido se mide no solamente en los ríos de sangre inútilmente derramada y en los decenios desperdiciados sino también en el hecho de que su único resultado cierto ha sido el de hacer aún mayor la sujeción de Colombia a los Estados Unidos.

Lo que pasa es que a los intermediarios (a esos sectores sociales que Uribe representa) la sujeción les conviene. Así que, para que venga la base de Palanquero, hay aceptación in limine.

ejemplo de texto argumentativo



Más ejercicios: Buscar en estos textos las hipótesis y por lo menos dos argumentos. Señalarlos.



Es probable que los ciudadanos del siglo XXI tengan que saber leer más y saber seleccionar mejor que los de finales del siglo XX. También es posible que tengan que escribir más y con mayor rapidez. Las nuevas tecnologías, que se encuentran tanto en el espacio laboral como en el espacio doméstico, están cambiando rápidamente la manera de leer y producir textos. Aparecen nuevos géneros que no tienen aún denominación precisa y que están vinculados con las prácticas de comunicación por Internet. Precisamente porque es muy difícil anticipar esos nuevos requerimientos, habría que formar lectores flexibles, con capacidad de leer de distintas maneras, según las necesidades de la situación; para seleccionar sin perderse en un flujo incesante de nuevas informaciones; para dudar de la veracidad de todo lo que se les ofrece (particularmente “en pantalla”) y para aprovechar espacios inéditos de comunicación y de expresión antes inexistentes.
Saber leer y escribir seguirá siendo necesario. Ser ciudadano de la cultura letrada, que circula de pleno derecho en ella sin sentirse excluido será cada vez más necesario. Tan necesario como aprender a escribir con las dos manos, a través de un teclado.

Revista El Foro , Año III , número 9,
PROAMBA (Proyecto de Cooperación Latinoamericano) – La Habana 2003
http://estelajquiroga.blogspot.com/2007/09/el-discurso-argumentativo.html